Hace una semana dí un concierto en un colegio y tuve la oportunidad de compartir impresiones con la profesora de música. Me comentó que había muchas propuestas musicales para niños (conciertos pedagógicos) pero que la mayoría de ellas o lanzaban música grabada o tiene un exceso de “payasadas” primando lo visual sobre lo musical y desvirtuando el objetivo del concierto.
Da la sensación de que hay, o falta de recursos pedagógicos, o un cierto miedo de presentar la música tal cual es, con ejemplos y explicaciones sugerentes que atraigan la atención de los niños.
Con esto no quiero negar la imaginación con la creación de personajes que con su intervención refuercen y no distraigan el propósito del concierto.
Yo mismo utilizo este recurso en alguno de mis conciertos, pero siempre lo pongo al servicio de la explicación musical.
A fin de cuentas un concierto pedagógico ha de ser la clase de música ideal con la que sueña todo profesor de música.