Hace miles de años la música estaba lejos de ser un mero entretenimiento.
Era más bien un puente entre el mundo y la magia. Todavía hoy en día hay culturas que otorgan a la música poderes curativos e incluso mágicos. Ha servido para la exaltación de acontecimientos y ceremonias relacionadas con la guerra con la muerte con el nacimiento y por supuesto con lo amoroso. En la actualidad todavía conserva su carácter simbólico manifestado en los himnos (nacionales, deportivos...) y en la liturgia, por ejemplo. Sus primeras manifestaciones eran técnicamente primarias: apoyo de la palabra y del movimiento basado fundamentalmente en el ritmo. La música ha sido el reflejo durante estos 40000 años de existencia del desarrollo de la humanidad.
El siglo XIX marcó la cúspide de la máxima libertad de la música, desprovista de todo servilismo y pretendiendo llegar directamente por sí misma al intelecto y al corazón (sobretodo, al corazón).
Finalmente, y dando un gigantesco paso en el tiempo, llegamos a nuestra época tecnológica donde ya no existe ningún tipo de barrera para la libertad de la música ….¿o sí?.
Observo cómo en la actualidad la música en muchas ocasiones vuelve a ser servil:
Al servicio de mitos-kleenex multinacionales de usar y tirar .
Como música de fondo ( muy al fondo ) para todo tipo de “eventos multimedia”
Como escudo sonoro (cuanto más bulla mejor) para poder hablar con el de la derecha mientras el de la izquierda no te oye.
Como alivio del silencio poniendo a todo trapo “música” en cualquier parte, de cualquier manera y ,horror, a cualquier hora.
Tanto cacarear de que la música es “un lenguaje universal” pues bien, cada vez hay más gente que le mola mazo (o sea, guay, sabes, kolega, chachi...) pegarle las mismas patadas gramaticales a la música que a su lengua materna.
Afortunadamente todavía quedan muchísimos “románticos” que siguen disfrutando con el discurso musical porque lo conservan, saben cuidarlo, mimarlo y respetarlo. Todavía quedan muchos artistas que usan ese bello discurso para plasmarlo en su baile, en su pintura o en su escritura.
¿Cuesta tanto e s c u c h a r Música? Parece ser que sí.