Es normal que todos cantemos nuestras bondades en páginas webs, blogs y demás útiles que Santa Informática nos provee. Es fácil darse autobombo y criticar a los demás.
Pues bien, esta vez, me acuso a mi mismo de no haber estado a la altura de lo que se esperaba de mí:
Hace unas pocas semanas ofrecí un concierto lleno de miedos e incertidumbres. Pese a que el planteamiento y el inicio fueron correctos, fue un concierto vacío, carente de motivación para el público y lejos del entusiasmo que día tras día me empeño en transmitir. Incluso hubo cambios en el repertorio, desafortunados, que rebajaron- lo que faltaba- incluso el nivel musical de las obras.
Siempre hay excusas, y a miles. Desde a que era un concierto nuevo que “necesita rodaje” hasta incluso el reflejo de la inseguridad por el resultado.
Acepté las severas críticas de los profesores, y de mis compañeros.
El caso es que ese día el concierto salió mal y defraudé al público.
Como es lógico me puse enseguida manos a la obra para averiguar qué sucedió. Tras un minucioso examen de los hechos, he decidido subir aún más el listón de calidad de mis conciertos y de ese en particular. He llegado a conclusiones que van a permitir no volver a caer en ese tipo de “accidentes”. De vez en cuando hay que llevarse algún que otro bofetón para no dormirse en los Laureles.
Y como siempre, a todos los que caigáis por este ignoto blog,
un saludo