martes, 12 de noviembre de 2013

Por qué nos da vergüenza cantar


Esta mañana de 12 de Noviembre he ofrecido un concierto para alumnos de secundaria cuya temática era en principio sobre el Jazz. El repertorio constaba de standarts de Jazz, y un interesante tema de G. Mulligan (North Atlantic Run), teniendo en cuenta que para la ocasión tocaba el saxofón barítono.A mi lado, Ramón Leal , Javier Morgado y el venerable maestro J.Luis Yagüe.

Al empezar uno de mis conciertos siempre comento lo que se va a escuchar y cómo se va a enfocar. Pues bien, esta mañana el concierto que en principio iba a ser un apacible paseo por la historia del Jazz, se convirtió en un interesantísimo recorrido sobre el tema siguiente:
la vergüenza que nos produce el hecho de cantar en público.
Las preguntas eran sencillas:”Alguien se siente capaz de subir a este escenario, dar su nombre , apellidos y un breve comentario sobre alguna actividad que desarrolle?” A esta primera, no hubo dudas. Todos levantaron la mano. Todos se sentían capaces de hacerlo.
“¿Alguien se siente capaz de subir a escena y cantarnos algo?” Nadie levantó la mano. Me confesaron que sentían vergüenza.
A esta reacción surge inevitablemente el...¿y por qué?. La respuesta fué instantánea: por miedo a equivocarse y a hacer el ridículo. Sobretodo a hacer el ridículo.
Fue entonces cuando el concierto que tenía planeado cambió de rumbo y cobró un sentido especial.
Mostré de qué maneras puede confundirse un músico sin que por ello se eche todo a perder. Antes de iniciar Autumn Leaves tuve la osadía de cantarla sin ningún pudor, eso sí procurando entonarla lo mejor que pude.
Al final del concierto una profesora nos ayudó a componer un tema in situ y comprobó la sensación que se tiene en un escenario rodeada de música.
Aun con todo ello , sólo mostré que hasta en música errare humanum est pero dejé en el aire la respuesta a la pregunta de por qué nos da vergüenza cantar.
Tengo que agradecer sinceramente a los alumnos y profesores del colegio San Pablo CEU por el tema de estudio tan apasionante que me han brindado esta mañana. Una mañana cargada de respeto, atención y total entendimiento. Una interesante mañana de música y preguntas por resolver ¿Qué más se puede pedir?

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